martes, 2 de septiembre de 2008

MANIPULACIÓN




En la mañana desperté sin poder evitar decir unas palabras que estaban ya casi fuera de mi boca y que tenían que ver con lo que estaba soñando, pero no con la tosca realidad de afuera. Las tuve que decir forzosamente y reí, también por fuerza.

Mientras me bañaba estuve pensando en el incidente y me pareció gracioso pero, a la vez, misterioso y hasta aterrador. Pensé en cómo era posible que yo mismo fuera capaz de manipularme así de fácil, sin oponer resistencia, sin pelear conmigo mismo, aceptando mi exigencia de decir lo que no quería decir, sujetándome a mi voluntad sin objeción, como si yo fuera un ente tan confiable.

Está bien que a uno lo manipule la sociedad, el estado, la iglesia, la televisión, la escuela, los amigotes, los periódicos, los padres, las canciones, el trabajo, la familia, los conductores de noticieros, los libros, la cultura imperante, los miedos, las figuras de autoridad, las mujeres, la moda del momento, los psicoanalistas, los políticos, los mesías, está bien, pero dejarme manipular por alguien como yo, es un exceso a todas luces.

Me conozco y sé de lo que soy capaz; no soy muy recomendable ni confiable aunque parezca que sé escuchar con un gesto de profunda concentración. Seguro estoy pensando en otra cosa.

Uno no puede estar resignado a regalarle su conciencia a uno mismo; hemos vivido toda la vida a nuestro lado y nos conocemos, sabemos que somos quienes más nos traicionamos y a quienes perdonamos con mayor frecuencia. No estoy dispuesto a dejarme manipular por mí mismo.

Si me dejo, al rato ya no sólo me manipularé sino que creeré en todo lo que digo, confiaré en mi palabra y, de seguro, saldré lastimado en esta relación conmigo. Lo sé, soy igual que todos. Quizá peor. Y ya no quiero salir herido de una relación con alguien de tan malas referencias.

Por mi bien ya no me haré caso ni creeré en mis juramentos, me olvidaré de mí, opondré resistencia a mis presiones, seré libre y buscaré a alguien más que me manipule sinceramente.

2 comentarios:

  1. Algo hay de lo que imaginaba... Me gustó la cara de su conciencia y lo más de lo más
    <[:0) anda feliz

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  2. Yo también he sido manipulado, y también he sentido la tentación de desmanipularme para manipular a otros... pero es tan cómoda en algunas ocasiones; por ejemplo, se debe tener una reserva de opiniones "de cajón" para representar el papel de opositor en algunas polemiquitas, una reserva de actitudes para parecer civilizado y una gran cantidad de recursos cínicos para toda ocasión. Eso y no otra cosa, es la tan mentada madurez. Así es que manipúlese con gusto y dése la razón en todo, que para eso estamos los unos con sí mismos. ¿Manipulaciones sinceras? El hambre y la pornografía solamente.

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